Podría comenzar a escribir tantas cosas, pero prefiero hacerlo en la segunda entrada.
Creo que, a pesar de lo mucho que me dije en algún momento, escribir es mi primera forma de escape. La única forma en la que puedo escribir todo, sobre todo. Quizás me ayude a dejar de sentirme tan vacía y a pensar en porqué decidí entregarle todo a quienes que nunca me consideraron como yo lo hacía y quería ser tan parte de su mundo que, lamentablemente, terminó siendo una frustración constante para mí.
A pesar de que tengo un espacio para hablar de esto, por alguna razón, me da vergüenza sonar tan poética en todo lo que expreso. Me avergüenza pensar en eso incluso cuando pasa ese sentimiento tan fuerte que me hace escribir ahora mismo.
Nadie lo leerá, estoy segura. Quizás, en algún momento, le ayuda a alguien más a salir de un hoyo similar al que me encuentro en este momento.
Tampoco puedo responsabilizar de todo a la relación. La pandemia ha hecho lo suyo y, el mantenerme alejada de la gente me ayudó y empeoró todo. Me siento perdida la mayor parte del tiempo. Casi como si cada persona que dice que le agrado, es una mentira.
¿Por qué siempre me pasa este tipo de cosas? Hasta que pierdo las relaciones que tengo, no me doy cuenta de lo feliz que soy y termino añorando esos momentos de vuelta. Debí haberlo disfrutado más, todo. Todo el proceso.
No voy a mentir, quiero hablarle. Yo no era su amiga, era su pareja, pero, lamentablemente, para mí, era mi amigo, en quién más podía confiar. Supongo que eso rompió más de una relación porque, si él faltó a esa lealtad, cualquiera podría. Esa decisión, que la entiendo, cambió muchas cosas en mí. ¿Prefería haberme quedado como antes? Probablemente, no. Siendo sincera, no estábamos bien hace mucho tiempo, pero seguiría deseando que él fuese el adecuado, por eso, por la amistad que me ofrecía. Pero, ¿Eso venía de mí o no?
Este es el camino para descubrirlo. En algún momento lo volveré a leer y sabré cuanto he crecido. Me leeré dar ese paso y quizás, finalmente, ser feliz.